Por Tomás Román-de la Fuente
Fecha de publicación: 25 de septiembre de 2023
Por muchos años la única araña peligrosa conocida en Chile solía ser Latrodectus formidabilis, actualmente validada como L. mactans, la famosa viuda negra . Sin embargo, en 1935 el Dr. Eduardo Escudero publicó un artículo en la Revista Chilena de Historia Natural denominado “Un caso de araneidismo mortal en Chile”. En esta transcendental obra dio a conocer la muerte de Margarita Lagos Cabello, una niña de tan sólo 7 años de la Hacienda Chicureo en Colina que falleció a causa de una mordedura de araña. Era tan famosa la peligrosidad de L. mactans en esos años, que en el primer párrafo de ese artículo aclaró de inmediato que la especie asesina no fue dicha araña, sino que la sorpresiva Loxosceles laeta, un artrópodo considerado para ese entonces inofensivo en Chile y el continente.
Hoy en día podríamos decir que la araña de rincón (L. laeta), también llamada araña de los rincones, ha superado la fama de L. mactans en Chile, debido a su peligrosa mordedura y a su amplia distribución, que va desde Arica hasta Magallanes. Pero este miedo común que existe en la población chilena hacia la araña de rincón, ¿es fundamentado o es simplemente una exageración? Para comprender esto, primero debemos conocer las generalidades del género Loxosceles.
Género Loxosceles
La araña de rincón pertenece al género Loxosceles, las “arañas reclusas”; este forma parte a su vez de la familia Sicariidae, una de las más de 50 que comprenden el suborden Labidognatha, arañas caracterizadas por sus quelíceros con ubicación horizontal que al morder se entrecruzan como una pinza al cerrar. El género Loxosceles comprende actualmente 143 especies válidas, conocidas por ser una potencial amenaza a la salud humana; todas las especies de este género cuyo veneno ha sido estudiado han demostrado que generan lesiones dermonecróticas por envenenamiento.
La distribución del género Loxosceles es sumamente amplia, con poblaciones presentes por todo el mundo, especialmente en América (que cuenta con la mayoría de las especies descritas), el norte y sur de África, en el Mediterráneo y en varias regiones de Asia; también han sido introducidas en múltiples países europeos y en Australia. Actualmente estas arañas son clasificadas en ocho grupos de especies: reclusa, laeta, amazonica, gaucho, spadicea, rufescens, vonwredei y spinulosa.
En Sudamérica, el grupo laeta es el que posee una mayor diversidad, con 25 especies distribuidas por Chile, Ecuador, Colombia, Perú, Argentina y Brasil. Estas arañas se caracterizan, según Gertsch (1967), por los palpos del macho con la tibia al menos dos veces más larga que el cimbio (= tarso) y el émbolo más largo que el diámetro de bulbo, así como por las hembras con espermatecas tubulares colocadas muy cerca y por la fórmula de la pierna 4-2-1-3 (es decir, que la cuarta pata es más larga que la segunda).

Palpo del macho de Loxosceles laeta. Adaptado de Gertsch (1967)
En Chile habitan siete especies de Loxosceles, caracterizadas por su predilección de hábitats áridos y semiáridos; de estas, cinco son endémicas del país: L. coquimbo, L. diaguita, L. pallalla, L. vallenar y la recientemente descrita (2022), L. vicentei. Solo L. laeta es notoriamente sinantrópica, es decir, que habita en ecosistemas urbanos o antropizados; es por esta razón que no parece extraño la relativa frecuencia de casos de mordedura por parte de esta especie en Chile, por su gran cercanía con los seres humanos.
La famosa araña de rincón
Comprendiendo todas las generalidades del género Loxosceles, podemos empezar a entender el porqué del miedo que existe hacia la araña de rincón; este pequeño animal pertenece a un grupo de arácnidos muy conocidos por su peligrosa mordedura, la cual produce loxoscelismo, un cuadro tóxico que será explicado en profundidad más adelante. Dentro de este género, L. laeta es la especie con mayor distribución en Sudamérica, y en Chile se encuentra de norte a sur, siendo una de las especies más comunes en hogares, colegios, oficinas o en cualquier otra infraestructura humana. Es por esto que siendo una araña tan común en el país la gran pregunta es ¿qué tan peligrosa es su mordedura?
Buena parte de la población chilena conoce muy bien el aspecto de este temido arácnido, aunque también dentro del desconocimiento general sobre arañas chilenas es común que algunas personas maten cualquier especie para así prevenir riesgos de que sea la famosa Loxosceles laeta. Es por esto que es importante conocer el aspecto de este animal, para así evitar la posible eliminación de otras especies nativas. Como todas las especies de su género, la araña de rincón posee seis ojos arreglados en pares (uno medio y dos laterales muy juntos, en forma de «V»). La coloración general es relativamente variable (gris, leonado, marrón o incluso negruzco), probablemente debido a la inconstante cantidad de pelos y setas que cubren el cuerpo de esta especie (aunque siempre es abundante); no obstante, usualmente son de un color café parduzco. Los individuos juveniles, inmaduros y subadultos son amarillentos. En estado adulto, miden generalmente entre 8 y 15 mm de largo de cuerpo, pero incluyendo las patas pueden llegar a alcanzar los 30 mm. Como característica distintiva, esta araña es la única del grupo laeta que tanto macho como hembra posee la fórmula de la pata 4-2-1-3 (los otros machos poseen la segunda pata más larga que la cuarta).

Araña de rincón (Loxosceles laeta). © Sebastián Espinoza Lagos
El cefalotórax tiene un aspecto piriforme (con forma de pera) y suele poseer una coloración obscura en el centro, con forma de violín, lo que les da el nombre común de “arañas violinistas”. Los quelíceros están adheridos desde la base hasta la parte media de su cara interna. Sus patas se encuentran divididas en fémur, tibia, metatarso y tarso, siendo este último pequeño, tan largo como ancho y con una forma relativamente cúbica. Cuando alcanzan la madurez, las hembras enseñan un oscurecimiento en el cefalotórax y una mayor nitidez en el pliegue epigástrico, mientras que los machos sufren la transformación de los palpos en aparatos reproductores, así como un alargamiento de las patas.

Cefalotórax y abdomen de Loxosceles laeta. Adaptado de Gertsch (1967).
Estando en conocimiento de las generalidades de la araña de rincón y el cómo reconocerla, ya podemos llegar a la esperada respuesta sobre su peligrosidad, la cual radica completamente en el concepto de loxoscelismo.
Loxoscelismo y la araña de rincón
Cuando una araña del género Loxosceles te muerde con sus quelíceros, podría inyectar su veneno, el cual puede provocar loxoscelismo, cuadro tóxico que recibe su nombre en relación al género. En Chile, este cuadro se encuentra vinculado a Loxosceles laeta, ya que al ser una especie sinantrópica aumentan los posibles casos de mordeduras y, por lo tanto, también los casos estudiados de sus efectos adversos a la salud del ser humano. Sin embargo, es de suponer que cualquiera de las otras seis especies descritas para el país puede provocar cuadros de loxoscelismo.
El loxoscelismo se caracteriza por necrosis cutánea que en muy un bajo porcentaje va acompañada de manifestaciones sistémicas graves que pueden llevar a la muerte. En el caso de L. laeta, es sabido que su veneno es más peligroso en comparación a sus parientes centro- y norteamericanos. En Sudamérica el loxoscelismo se encuentra entre los envenenamientos a causa de mordedura de araña más frecuentes y a nivel nacional algunos datos entregados por la Dra. Tania Herrera Martínez (2016) demuestran que en Chile también se encuentra entre las más frecuentes: solo en el año 2005 el Centro de Atención Toxicológica de la Pontificia Universidad Católica de Chile confirmó 287 casos de loxoscelismo, en base a 2.831 llamados telefónicos con sospecha de dicho cuadro clínico, así como datos entregados por el Hospital Clínico de la Universidad de Chile revelaron que entre 1995 y el 2000 se siguieron y confirmaron 250 casos de hospitalización producto de loxoscelismo, de los cuales 56 eran pediátricos.
El efecto producido por el veneno de la araña de rincón es cutáneo-necrosante, hemolítico, vasculítico y coagulante. La severidad del cuadro clínico varía en relación a la extensión y profundidad de la lesión cutánea, la cantidad de veneno inoculado por kilo de peso corporal, la susceptibilidad individual y la eventual difusión al sistema circulatorio con daño sistémico. Actualmente se reconocen dos cuadros asociados a la mordedura: el loxoscelismo cutáneo (el cual puede ser necrótico o edematoso) y el loxoscelismo cutáneo visceral. Este último es menos frecuente (10-15% de los casos), pero de no ser tratado a la brevedad puede ser potencialmente mortal. La letalidad del loxoscelismo es del 1-3%, pero dentro del cuadro cutáneo visceral corresponde al 20-25% de todos los casos.
Sin embargo, Pablo Núñez Fuentes, administrador del grupo Arañas de Chile, nos comenta que, como todas las arañas o su gran mayoría, «la araña de rincón es tímida y su primer instinto al sentir nuestra presencia será ocultarse para evitar el inminente peligro que significamos para ella. No son arañas agresivas, por lo tanto no querrán atacarnos». También nos explica que los accidentes por mordeduras de arañas del género Loxosceles se dan en gran parte por medio de la ropa, debido a que «las arañas de rincón son cazadoras activas, por la noche salen de los rincones que habitan para buscar presas, y si algo interrumpe su caza (como las vibraciones de nuestros pasos o el encender la luz al levantarnos por la madrugada) se esconderá en el objeto más cercano que encuentre, como zapatos o ropa que esté en el suelo, y cuando la persona se va a colocar dicha ropa o calzado, aplasta a la araña y esta, en modo de defensa, muerde para intentar zafarse. Es por esto que la mayoría de las mordeduras se dan en sectores corporales en los que la ropa se ajusta (cuello, estómago, ingle, piernas y pies)». Es por esta razón que el talentoso fotógrafo menciona que la mejor recomendación para evitar accidentes, junto con realizar aseos profundos y movimientos de muebles al menos una vez al mes, es no dejar ropa ni calzado en contacto directo con el suelo, y separar la cama algunos centímetros de las paredes para que las arañas no suban a ésta durante la noche.
Se puede concluir que la araña de rincón (Loxosceles laeta) es una especie con una mordedura bastante peligrosa, lo que le otorga una gran importancia médica tanto en Chile como en otros países sudamericanos. Es por esto que es importante aprender a reconocerla y, frente a cualquier sospecha de loxoscelismo, se debe tratar la lesión cutánea lavándola con agua y jabón inmediatamente después de la mordida y dirigirse al médico aplicando hielo local, elevando la extremidad comprometida y manteniendo limpia la zona, para posteriormente seguir el tratamiento indicado por el médico, que suele ser con antihistamínicos, analgésicos y antibióticos, sumados a las curaciones de la lesión necrótica.

Araña de rincón (Loxosceles laeta). © Ariel Cabrera Foix.
Referencias
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Taucare-Ríos, A., Brescovit, A.D. y Villablanca, J. (2022). A new species of Loxosceles Heineken & Lowe, 1832 (Araneae: Sicariidae) from Chile. Revista Chilena de Entomología, 48(1): 157-164.

